BIOGRAFIA DE KENNY G

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Biografia de Kenny G




Kenny G, nació como Kenneth Gorelick en 1956, creció en Seattle.
Nunca estuvo realmente interesado en la música hasta que su madre le animó a seguir los pasos de su hermano mayor, Brian. Así, Kenny comenzó a tomar lecciones de piano a los seis años. Sin embargo, y al contrario que su hermano, Kenny no disfrutaba con estas clases y no se sentía apasionado por este instrumento. Después de dos años, convenció a todo el mundo de que no iba a ser un as como pianista. Pasaron dos años más y, cuando tenía diez, algo especial sucedió en su vida.
Kenny recuerda perfectamente estar sentado en el comedor de su casa viendo el Show de Ed Sullivan en la televisión con su familia. Quedó totalmente impactado por la imagen de un saxofonista actuando en dicho programa y, tras ver la interpretación, sintió que tenía que tocar el saxo. Su madre, escéptica al principio, pero sin dejar de animarle, le alquiló un saxo soprano, y durante los siguientes treinta y tres años (hasta la actualidad) no ha dejado de tocar.
A lo largo de la vida de Kenny se produjeron dos acontecimientos clave y bien diferenciados el uno del otro. El mismo reconoce que si estos momentos no hubieran pasado, él no se encontraría hoy donde está. Uno de estos acontecimientos sucedió en «Franklin High», en Seattle. Si la mayoría de las coincidencias se producen como resultado de estar en el lugar adecuado en el momento justo, ésta no es una excepción. Resultó que uno de los directores de banda en «Frankin High» era amigo de la persona responsable de las contrataciones para músicos que actuarían con Barry White en su show en Seattle. Era la primavera de 1974. A los diecisiete años, Kenny tuvo la suerte de figurar (durante todo un fin de semana) como el solista en la Love Unlimited Orquesta de Barry White. Kenny recibió una respuesta muy positiva a su interpretación y esta oportunidad le animó incuestionablemente a continuar tocando y, además, fue el primer trabajo que se le pagó. Se dio cuenta de que podía ganarse la vida haciendo algo tan estimulante como autoexpresarse y se hizo un fanático del saxo, practicando cuatro horas diarias durante los siguientes cinco años. En este tiempo se unió a una banda funk local llamada «Cold, Bold and Together» (CBT). Ahí fue donde se acercó al soul. Ser el único chico blanco en la banda supuso una de las mejores experiencias de aprendizaje de su vida y conoció el poder de la música para atravesar las típicas barreras del color de piel: a la gente le gustaba tanto su «soul de ojos azules» como el auténtico soul, el sonido real. El líder de la banda, Tony Gable, que solía insistir en decir que Kenny era el chico más «cuadrado» que jamás había conocido, le enseñó a sentirse cómodo en el escenario y el miedo escénico de Kenny se desvaneció a una edad muy temprana.
También a lo largo de estos cinco años de prácticas con el saxo, asistió a la Universidad de Washington centrándose en la Contabilidad, y al final se graduó con todos los honores. Sin embargo, la contabilidad fue algo que encontró interesante, pero que nunca pretendió utilizar como una vocación. Ahora viene la segunda clave en la vida de Kenny G: Resultó que el director de la banda Jazz, llamado Roy Cummings, era el hombre en Seattle para conseguir a los músicos que se necesitasen en todos los shows que pasasen por la ciudad. Gracias a él, Kenny pudo trabajar con Liberace, Johnny Mathis, the Spinners, Diahann Carroll, e incluso los Ringling Bros. y Barnum & Bailey Circus. La diversidad de trabajos realizados en distintas situaciones fue muy educativa para Kenny y aprendió a respetar el talento de una gran variedad de artistas del entretenimiento.
Al finalizar su estancia en la escuela universitaria, fue contratado por Jeff Lorber para unirse a su popular banda, centrada en Portland y llamada «The Jeff Lorber Fusion». Pasó cuatro años con ellos, y en el proceso sobresalió tanto que Arista Records, la casa discográfica de Lorber, le ofreció su propio contrato en solitario.
Su primer álbum, «Kenny G», fue editado en 1982, con Lorber co-produciendo. El disco resultante quedó, según el propio Kenny, un poco «falto de brillo», pero por lo menos el esfuerzo fue merecedor del máximo de los premios. (Kenny hace chistes sobre su imagen en la portada de este disco, donde aparece saltando por el espacio con su saxo en la mano, y enfundado en un pijama rojo de lo más simpático).
Posteriormente, Arista Records le permitió grabar un segundo álbum y éste resultó ser muy bueno. Kenny se desplazó a New York para trabajar con un hombre llamado Kashif. Este era por aquel entonces un gran productor de rhythm and blues que había ayudado a gente como George Benson y Evelyn «Champagne» King a grabar exitosos álbumes. Kenny quería moverse un poco hacia el R&B, y Kashif le tomó bajo sus alas y le enseñó un montón de cosas que no tienen precio para el protagonista de esta página. Un tiempo después, Kashif le presentó a Wayne Brathwaite (un gran bajista y productor) y juntos lo pasaron muy bien grabando el segundo disco de Gorelick: «G-Force». Este disco llevó a la grabación de «Gravity», su tercer álbum, donde repitió colaboración con Kashif y Brathwaite. Desafortunadamente, según el propio Kenny, la magia de G-Force no apareció en este disco, que es uno de los menos favoritos para él en la lista de su propia discografía. Por lo menos se consuela y bromea diciendo que la portada de este disco era mejor que la del primero, la del pijama. Por aquél entonces Kenny sentía que le faltaba algo de confianza para hacer el tipo de música que más se identificaba con él mismo como artista. En aquellos tiempos había siempre alguien que le decía cómo debería hacer las cosas, o cómo debería sonar su música. Hoy en día afirma que no se disculpa por su falta de conocimiento de entonces, puesto que sólo se pueden saber las cosas cuando se saben. Era inexperto, pero ahora asegura no escuchar la palabra «deberías…» cuando la dirigen a él, y tampoco la usa nunca con los demás.
El siguiente álbum en la discografía de Kenny G es «Duotones». Regresó a la costa oeste para trabajar con el productor Preston Glass y el productor ejecutivo Narada Michael Walden, cuyo trabajo incluía colaboraciones con Aretha Franklin, Whitney Houston y muchos otros. Con su nueva actitud a la hora de grabar discos, Kenny insistió en que Duotones fuese grabado con menos énfasis en los temas cantados (que era lo que había primado en sus trabajos anteriores) y más en su interpretación con el saxo. Con los temas vocales había llegado un momento en que había perdido su identidad, y quienes escuchaban sus trabajos creían que escuchaban a un solista negro con un solo de saxo de fondo. Kenny quería que la gente supiese que él estaba allí, y que era un «agradable chico judío que sabía tocar el saxo y que quería llegar a la gente». De modo que llegó a la conclusión de que, si realmente quería ganarse la vida haciendo discos, lo único que tenía que hacer era tocar. Todo empezó a tomar su lugar tras esta autorevelación y en 1987 interpretó «Songbird», un tema totalmente instrumental, en el «Tonight Show»… tres veces. Tocó este tema también en el «show de Oprah Winfrey» y en el «Late Show». Gente como Roger Rose, de la emisora musical norteamericana internacionalmente conocida (VH1), y también uno de sus mejores amigos, le apoyó y Songbird se convirtió en uno de los 5 primeros vídeos en la lista de la emisora en 1987.
La respuesta a «Songbird» fue destacable y Arista Records no dejó de notarlo. La canción fue editada como single y llegó a ser el sexto single instrumental en entrar al Top Ten en la década de los ochenta, y el segundo en entrar no relacionado con una película o un show de televisión.
Este tema, «Songbird», fue escrito por Kenny como una sincera expresión de amor por una mujer hermosa que cambió su vida (la que hoy es su esposa: Lyndie Benson, con la que tiene dos hijos, Max y Noah). El personalmente sentía que esta canción era tan poderosa que se merecía llegar a lo más alto, pero en la realidad veía difícil, por ejemplo, meterla en el Top 40 de canciones radiadas… Sin embargo, con Dennis Turner, su brillante manager y buen amigo a su lado, supo que las cosas podían resolverse.
Luego comenzó a hacer solos para otros artistas, algo que había deseado desde hacía mucho tiempo. Estuvo encantado de recibir llamadas de George Benson, Natalie Cole, Dionne Warwick, Aretha Franklin, Whitney Houston, Smokey Robinson, Steve Miller y muchos más. Si le preguntas cuál fue su favorito, afirma odiar decirlo, pero reconoce que trabajar con «Smokey» y George Benson fue un sueño hecho realidad para él y que nunca lo olvidará.